6 abr 2011

EL PUTO CENICERO DE RONALD DAVIS

Ronald Davis, Ring, 1968

Esta obra de Ronald Davis puede ser vista por cualquiera y este cualquiera verla y pensar e incluso decir "es un puto cenicero". Y objetivamente la obra está a sólo una colilla de distancia de confirmar la teoría "es un puto cenicero".
Precisamente esa fragilidad definitiva nos hace concluir que el valor artístico de está obra se puede medir en base a su inutilidad.

Cuanto más inútil sea la obra como "es un puto cenicero" y por extensión como cualquier otro medio a un fin práctico, más valor artístico le veremos pues, después de todo, algo que "es un puto cenicero" tanto y que resulta que no "es un puto cenicero" en absoluto en realidad, debe tener otra utilidad diametralmente opuesta a la del cenicero para existir. Y entonces nos damos cuenta de que Davis nos ha provocado concebir el Arte como algo diametralmente opuesto a un medio a un fin práctico.

El caso es que seguramente Mr. Davis quería expresar otro discurso distinto a "es un puto cenicero" con su obra, teniendo en cuenta que se trata de Arte Académico. Y en cambio resulta que "es un puto cenicero" sobrepasa al discurso original. Por lo tanto el Art Brut que se apodera de la obra de Ronald Davis, sin él darse cuenta, da más valor artístico al cenicero de Ronald que el que el Arte Académico le da a la Obra de Mr. Davis.

Esa deliciosa paradoja es toda una patada en los huevos al  Arte Académico y un choque de cinco al PUNK. putamadre.


FMD: Nacho C.

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